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¿Qué es el SIBO?

El SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth, por sus siglas en inglés), conocido en español como Sobrecrecimiento Bacteriano del Intestino Delgado, es una condición en la que hay un aumento anormal de bacterias en el intestino delgado, las cuales propician problemas digestivos y de absorción de nutrientes.


¿Quién lo sufre?

Afecta principalmente a mujeres de entre 30 y 50 años, aunque puede darse en cualquier edad.

Su aparición está favorecida por factores que ralentizan el tránsito intestinal, como cirugías previas, el uso prolongado de ciertos medicamentos (como los inhibidores de la bomba de protones) o enfermedades como el síndrome del intestino irritable o la fibrosis quística.


Causas:

Aunque no se conoce una causa única y definitiva para el SIBO, existen varios factores que pueden contribuir o aumentar el riesgo de desarrollar esta condición. Algunos de los factores que pueden causar o contribuir al SIBO incluyen:

• Disfunción motora intestinal: el movimiento normal del intestino ayuda a mantener las bacterias en movimiento y fuera del intestino delgado. Si hay una disfunción en la motilidad intestinal, las bacterias pueden acumularse en el intestino delgado.

• Anatomía anormal: anomalías anatómicas, como obstrucciones intestinales o cirugías previas en el intestino, pueden crear áreas donde las bacterias puedan acumularse y multiplicarse.

• Alteraciones en la acidez gástrica: una disminución en la producción de ácido gástrico puede provocar que las bacterias puedan sobrevivir y colonizar el intestino delgado.

• Alteraciones en el sistema inmunológico: un sistema inmunológico debilitado o comprometido puede tener dificultades para controlar el crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado.

• Consumo excesivo de carbohidratos fermentables: Una dieta rica en carbohidratos fermentables, como los FODMAPs, pudiendo proporcionar un sustrato para el crecimiento bacteriano excesivo en el intestino delgado. Estos carbohidratos se encuentran en lácteos (lactosa), frutas (fructosa), verduras (fructanos, cebolla, ajo), legumbres, y ciertos edulcorantes.

• Uso de antibióticos: El uso frecuente o prolongado de antibióticos puede alterar la flora bacteriana normal del intestino y permitir que las bacterias no deseadas crezcan en exceso.

• Enfermedades concomitantes: Algunas condiciones médicas, como la enfermedad de Crohn, la enfermedad celíaca y la diabetes, pueden aumentar el riesgo de desarrollar SIBO.

• Envejecimiento: A medida que envejecemos, es posible que la motilidad intestinal disminuya, lo que podría aumentar el riesgo de SIBO.

• Efectos secundarios de cirugías bariátricas: Algunos tipos de cirugías bariátricas pueden aumentar el riesgo de SIBO debido a cambios en la anatomía intestinal y la motilidad.

Síntomas:

El SIBO puede manifestarse a través de una variedad de síntomas. Reconocer estos síntomas y buscar atención médica es fundamental. Entre los principales síntomas del SIBO se encuentran:

• Pérdida del apetito: Una disminución notable en el deseo de comer, que puede llevar a una ingesta insuficiente de alimentos.

• Malestar y dolor en la zona abdominal: Sensación de incomodidad o dolor persistente en el abdomen.

• Hinchazón: Abultamiento del abdomen debido a la acumulación de gases y líquidos.

• Náuseas: Sensación de ganas de vomitar, especialmente después de las comidas.

• Sensación de saciedad incómoda después de comer: Sensación de estar lleno incluso después de consumir pequeñas cantidades de alimentos.

• Diarrea o estreñimiento: Alteraciones en el ritmo intestinal que pueden variar.

• Flatulencia excesiva: Producción excesiva de gases.

• Pérdida de peso involuntaria y malnutrición en casos extremos: Incapacidad del cuerpo para absorber nutrientes adecuadamente, lo que puede llevar a la pérdida de peso y deficiencias nutricionales.

Cómo empezar

Tratamiento dietético para el SIBO

La dieta FODMAP fue creada por la Universidad de Monash (Australia) para aquellas personas que padecen el síndrome intestino irritable y así puedan controlar los síntomas más comunes (hinchazón, diarrea, dolor abdominal, gases…).

Se recomienda excluir aquellos alimentos ricos en fructosa, polioles, lactosa y oligosacáridos (fructanos y galacto-oligosacaridos) durante unas 6 semanas para luego con la ayuda y las pautas de un profesional, empezar a reintroducir los alimentos observando si aparecen o no síntomas y así poder valorar la tolerancia individual a ciertos alimentos.

También hay que tener en cuenta que hay alimentos que se recomiendan evitar pero que algunas personas los van a poder tolerar en cantidad limitada. Es por ello, que el asesoramiento profesional es esencial para seguir una dieta baja en fodmaps lo más adaptada a cada caso en particular.


Alimentos no permitidos:


• Frutas:

Manzanas, mangos, melocotones, ciruelas, peras, sandía, nectarinas, albaricoques, uvas pasas, higos y frutas desecadas.

• Verduras:

Cebolla, ajo, puerro, espárragos, guisantes, remolacha, coliflor, champiñones, col de bruselas, brócoli y maíz.

• Cereales y panes:

Trigo, cebada, centeno, pan integral, galletas integrales, y pasta de trigo.

• Lácteos y derivados:

Leche entera, quesos frescos, leche de cabra, helado y yogures con azúcar añadida.

• Proteínas:

Legumbres como frijoles, lentejas, garbanzos, tofu. Embutidos como jamón, chorizo, salchichas o carnes procesadas.

• Frutos secos y semillas:

Almendras, anacardos, pistachos, semillas de chía (en bajas cantidades) y semillas de sésamo.

• Edulcorantes:

Fructosa, miel, jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, sorbitol, xilitol, manitol e isomalt.

• Bebidas:

Bebidas carbonatadas con edulcorantes artificiales, cerveza de trigo y vino tinto.



Alimentos permitidos:

• Frutas:

Plátanos maduros, fresas, arándanos, kiwi, limones y limas, naranjas, mandarinas, piña, frambuesas, moras, uvas, melón y sandía.

• Verduras:

Zanahorias, berenjenas, pimiento, calabacín, pepino, endibias, lechuga, rúcula, tomates, calabaza, batatas, chirivías y rábano.

• Cereales y panes:

Pan de espelta, pan sin gluten, avena sin gluten, arroz, quinoa, sorgo, harina de maíz.

• Lácteos y sustitutos:

Leche sin lactosa, yogur sin lactosa, quesos maduros como el cheddar, el suizo y el parmesano, bebidas vegetales como la de almendras, arroz y coco (sin inulina añadida).

• Proteínas:

Carne de ternera, pollo, cerdo y pescado fresco, huevos y tofu.

• Frutos secos y semillas:

Nueces de macadamia, semillas de girasol, semillas de calabaza y de linaza.

• Edulcorantes:

Azúcar de caña, jarabe de arce, stevia, glucosa y dextrosa.

• Hierbas y especias:

Albahaca, comino, cúrcuma, jengibre, orégano, romero, salvia y tomillo.

¿Cuánto tiempo debo seguir la dieta FODMAP?

La duración de la dieta FODMAP varía según cada individuo y sus necesidades específicas. En general, la fase de eliminación suele durar de 4 a 8 semanas, seguida de la fase de reintroducción, que puede durar varias semanas más.

Una vez identificados los alimentos problemáticos, se entra en la fase de personalización, en la que se adapta la dieta a las tolerancias individuales. Es importante consultar a un profesional de la salud antes de iniciar y durante el proceso de la dieta FODMAP.


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Javier Zarzana • dietista nutricionista

Consultas de adelgazamiento / pérdida de peso,
acupuntura, dietoterapia (dietas especiales),
nutrición deportiva y en el embarazo.

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